martes, 23 de noviembre de 2010

rutas de memoria

El pibe tenia la manía de filmar por la ventana cuando iba en auto o en tren, le gustaban esos paisajes, rurales o urbanos, todos por igual. Después le pedía a la novia que se los edite con algunos cortes especiales, que los mezcle, que le ponga la música que el quería. Cuando estaban terminados se sentaba en su casa, ponía el volumen bien fuerte y miraba horas y horas de filmaciones de paisajes sobre ruedas. Lo tranquilizaba. Cuando terminaba de ver la nueva producción, la guardaba en un mueble que le daba la vuelta a la habitación y que consistía en miles de cajoncitos pequeños, cada uno de los cuales albergaba una cinta. Ya tenía cientos de horas de paisajes pero aun seguía filmando. Se restringía a los paisajes, a los paisajes móviles. A los horizontes de luna, estrellas o sol. A las villas del costado de la autopista, a los campos vacíos, cultivados, salvajes. Miles y miles de cintas de paisajes rodantes, paisajes que se deslizan en una imagen que es siempre la misma y otra a la vez.

2 comentarios:

Dorotea dijo...

y seguir leyendo,

Lucia dijo...

y las imagenes cada vez van a moverse mas rapidamente, ya lo dijo vir(g)ilio